ADAPTANDO UNA GUITARRA A DROP B

La entrada de hoy es una hermosa historia en la que rehabilitamos una guitarra desahuciada. En primer lugar, transformaremos este instrumento ajustado para una afinación estándar en una salvaje máquina para tocar Metal. Y para que la metamorfosis sea total, vamos a desvestirlo, retirándole años y años de pegatinas que su dueño ha ido colocándole con total alevosía e impunidad.

Las afinaciones más graves, usualmente empleadas en estilos musicales como el Metal y sus derivados, suelen formarse desafinando una o varias cuerdas partiendo desde la afinación estándar E-A-D-G-B-E (de 6ª a 1ª cuerda). Así tenemos, por ejemplo, reafinando la sexta cuerda de E a D, la afinación Drop D, usada muy a menudo en el rock, desde Led Zeppelin o Van Halen, a Rage Against The Machine. Entrando en territorios mucho más duros, nos encontramos con afinaciones como la que hoy nos ocupa, Drop B o incluso Drop C. La afinación Drop B quedaría tal que así: B-E-A-D-G-B, lo que quiere decir que estamos desafinando o destensando 5 semitonos por cuerda respecto a una afinación estándar. Como ya habréis adivinado, esto nos causa el problema de que las cuerdas queden totalmente flácidas, sin ninguna tensión e imposibles de tocar. Para solucionar esto, se emplean calibres más gruesos de lo que suele ser normal, ya que a mayor grosor, mayor tensión. Cambiar el calibre del juego de cuerdas requiere varios ajustes posteriores del instrumento para acomodarlo: reajuste de la cejuela para que las cuerdas asienten en los surcos, altura de las mismas, curvatura del mástil (alma) y quintaje o entonación.

El modelo de guitarra que hoy nos ocupa es una Ibanez Destroyer, fabricada en Corea, con dos pastillas humbucker, puente fijo tipo tuneomatic y mástil atornillado de 22 trastes jumbo. Como decía al principio, está enterrada en pegatinas que su dueño ya no quiere conservar. Vamos a quitarlas y dejar esta guitarra como el señor Ibanez la trajo al mundo.img_1592

Lo primero que vamos a hacer es usar un secador de pelo para calentar un poco las pegatinas. Esto derretirá el pegamento y nos permitirá quitarlas muy fácilmente. Usamos unas pinzas con punta redondeada para no arañar el cuerpo ni quemarnos los dedos con el aire caliente del secador.

Una vez que hayamos terminado de retirar las pegatinas, lo normal es que quede todo este desastre de restos de pegamento…

Lo mejor en este caso, en una guitarra con un duro acabado de poliéster, es usar directamente pulimento para eliminar todos los restos de pegamento y de paso, devolverle parte de su brillo original.

Lo primero que debemos hacer para trabajar con comodidad es desmontar la guitarra. Mástil, puente y cordal…

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Sobre la electrónica será suficiente con quitar las tuercas de los potenciómetros y el conmutador, y meterlos dentro de su hueco, sin desconectar nada. Las pastillas, retirando los 4 tornillos del marco, las dejaremos en una posición que nos permita trabajar sin interferencias, pero también sin desconectarlas.

La guitarra viene de por sí bastante sucia, con mucho polvo. Antes de empezar con el pulimento hay que limpiarla con cuidado con un trapo húmedo, ya que si aplicásemos el pulimento directamente sobre la suciedad, algunos restos podrían arañar demás el acabado.

Como ya hemos comentado en otros artículos, la manera de aplicar el pulimento es con un trapo de algodón limpio y frotando en círculos, sin apretar demasiado, hasta que vaya desapareciendo el pulimento. En este caso, vamos a usar un pulimento normal para coches de la marca Kraft.

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Cuando hayamos retirado todo el residuo del pegamento y demás, volvemos a frotar en círculos con un trapo limpio. Terminamos puliendo con una bayeta y un líquido estándar de limpieza para guitarras para darle brillo.

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Seguro que habréis observado en el borde del cuerpo unas líneas paralelas. Si miráis las primeras fotos veréis que había una especie de motivo en forma de ajedrez que su dueño consiguió hacer colocando una tira de cinta en el borde de la guitarra y cortando cuadraditos con una cuchilla… Estos cortes son demasiado profundos como para poder eliminarlos con pulimento.

Una vez terminado el cuerpo repetimos la misma operación con la pala. Desmontamos los clavijeros y la tapa del alma.

Hay que tener mucho cuidado ya que en estos modelos, el logotipo no es un calco o relieve, sino que está pintado. Eso significa que si te pasas aplicando el pulimento puedes llegar a borrarlo un poco… como me ocurrió a mí…

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Volvemos a ensamblarlo todo y, tras limpiar e hidratar el diapasón con aceite de limón, como ya he explicado extensamente en otros artículos, comenzamos a colocar el juego de cuerdas.

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En este caso hemos elegido un juego de cuerdas que tenía por casa desde hacía tiempo y que nunca había usado. Se trata de un calibre hibrido de Ernie Ball, de calibre 0.10 a 0.52. Este juego está pensado para tener un sonido muy grave cuando tocamos power chords pero a la vez facilidad para solear y hacer ligados en las cuerdas más agudas. Pero, ¿será suficientemente grueso para mantener la tensión cuando afinemos en Drop B?

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La respuesta es NO, pero casi…Las cuerdas 4, 5 y 6 mantienen una buena tensión mientras que el resto… no. Así que buscando entre mis cuerdas nuevas desparejadas encuentro la solución: una cuerda de calibre 0.26! Eureka! Coloco esta cuerda en la posición 3 y muevo la 0.17 y la 0.13 a las posiciones 2 y 1, respectivamente. Tras lo cual, la cosa queda así:

6ª Cuerda – 0.52

5ª Cuerda – 0.42

4ª Cuerda – 0.30

3ª Cuerda – 0.26

2ª Cuerda – 0.17

1ª Cuerda – 0.13

Todo un éxito. Las cuerdas quedan con una tensión perfecta al afinarlas en Drop B. Ajustamos la cejuela tal y cómo expliqué en esta entrada, la altura de cuerdas y el quintado y… ¡voila! Ya tenemos la guitarra convertida en una máquina metalera.

En este caso no ha hecho falta retocar la curvatura del mástil (ajuste del alma) pero lo normal es que hubiese que hacerlo, ya que el mástil tiende a curvarse bajo una tensión mayor de la habitual. Conviene recordar que las cuerdas de calibre más grueso, al vibrar, tienen una amplitud de vibración mayor que el de cuerdas de calibres más bajos, por lo que deberemos dejar una distancia ligeramente mayor cuando ajustemos la cejuela, entre la cuerda y el primer traste, y cuando realicemos el ajuste del alma (si llegase a ser necesario).

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Y hasta aquí el capítulo de hoy. Le hemos devuelto (casi) su aspecto original a esta guitarra y, de paso, la reinsertamos en la sociedad musical con nuevas e inquietantes habilidades… ¡Bienvenida al mundo del Metal!

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