ENTONACIÓN EN TELECASTER VINTAGE

¡El compromiso! Esa palabra que provoca miedo y terror en muchas personas, como si de una eterna cadena perpetua se tratase… te lo pide tu pareja, tu jefe, tus compañeros de banda ¡y hasta tu compañía telefónica! Pero que no cunda el pánico: hoy la palabra compromiso la usaremos en su significado más conciliador: como punto de encuentro entre dos partes.

Sé que he hablado anteriormente sobre el ajuste de entonación, quintaje u octavación, pero el ajuste de un puente tipo vintage de Telecaster, merece su propio artículo, por su  simplicidad de diseño y su complejo y controvertido ajuste.

Por refrescar la memoria rápidamente: el ajuste de entonación consiste en modificar la longitud total de la cuerda para conseguir que las mismas notas pulsadas en la octava grave (desde el traste 0 al 11) y en la octava aguda (desde el traste 12 en adelante) sean, aproximadamente las mismas. Al tratarse de un instrumento no temperado, hay que buscar el punto de compromiso entre ambas octavas.

Normalmente, las guitarras y los bajos eléctricos modernos suelen tener una silleta por cada cuerda y es posible realizar este ajuste de una manera bastante precisa. Pero, ¿qué ocurre en instrumentos con diseños más antiguos, como la Telecaster, donde encontramos solo 3 silletas, asentando 2 cuerdas a la vez cada una de ellas? Cuando una se encuentre ajustada, lo normal es que la otra no lo esté.

Antes de contestar a esto, lo primero sería preguntarse por qué se sigue usando un puente con un diseño tan primitivo y poco funcional como este. La respuesta, como ya habréis imaginado, está en el tono. El señor Leo Fender no daba puntada sin hilo y sabía que una silleta más grande aportaría más volumen, sustain y ataque y al estar bajo la presión de dos cuerdas al mismo tiempo, la transmisión de vibraciones al cuerpo sería mayor.

Cuentan que Fender, que allá por el 52 aún tenía el oído bastante en su sitio, estaba muy obsesionado con este asunto y solía probar sus silletas de diferentes materiales, apoyando un extremo de una barrita de metal en la propia silleta y el otro extremo en el hueso de su oído (como si de un diapasón se tratase). Pulsaba la cuerda y observaba las diferencias tonales entre cada diseño. Su primaria Telecaster sonaba muy bien pero entonaba de manera bastante inexacta…

Al cabo del tiempo, Leo tuvo que claudicar ante los requerimientos de los músicos y comenzar a comercializar su Telecaster con un puente de 6 silletas. La guitarra siguió sonando casi como antiguamente, pero en ese camino perdió parte de su carácter, de su mojo, algo que los amantes enfermizos de las Telecaster (entre los que me incluyo) no encontraban en los nuevos y entonables modelos. Es por eso que el puente de 3 silletas siguió fabricándose y hoy en día, nadie puede concebir una Telecaster vintage sin él.

Volviendo a lo que nos interesa, parece que un puente de estas características, en teoría no puede quedar jamás ajustado correctamente, pero entonces, ¿cómo es que la Telecaster es una guitarra tan popular tanto en aficionados como en profesionales? ¿Existen soluciones a este problema? Veamos qué podemos hacer:

 

1.- Silletas compensadas.

Varios fabricantes ofrecen puentes completos o incluso únicamente las silletas con un ángulo de inclinación que permite compensar esa diferencia de longitud entre las cuerdas asentadas en una misma silleta. Esta idea deriva de cómo, ya en los años 60, algunos músicos doblaban los tornillos de ajuste para obtener ese ángulo… algo que no recomiendo hacer en absoluto, pues es dejarlos totalmente inutilizados para futuros ajustes.

Las silletas compensadas son una buena solución, porque seguimos teniendo la estética y tono de un puente clásico de 3 silletas y conseguiremos un ajuste mucho más exacto al tradicional. La parte negativa es, obviamente, que hay que gastarse el dinero en unas piezas nuevas y que, como su nombre indica, compensada, no significa exacta. En la mayoría de los casos funcionará, pero en otros no, ya que como he hablado en otras ocasiones, el ajuste de entonación depende de varios factores, lo que nos lleva al punto número dos.

2.- Testado de varios puntos.

Como ya he dicho en alguna ocasión, el ajuste de entonación en mi Fender Telecaster Baja 60 suele ser bastante exacto en cada cuerda y por suerte no he tenido problemas. Lo que quiere decir que no todas las Teles con puente vintage sean problemáticas. Cada instrumento es diferente. De todas formas, hay otros ajustes con los que podemos jugar para influir en la entonación de cada cuerda:

-Cuerdas nuevas. Antes de volveros locos a mover silletas hacia adelante y hacia atrás, poned un juego de cuerdas nuevo. Una cuerda antigua tiene deformaciones y su manera de vibrar no es la adecuada, aunque afine correctamente, por ello es imprescindible que cualquier ajuste de entonación cuente con cuerdas nuevas, u os volveréis locos.

Diferentes calibres de cuerdas cambiarán también el ajuste de entonación, así que podría ser interesante probar con calibres híbridos.

-Altura de cuerdas. Una manera de cambiar ligeramente la longitud de una cuerda es moviendo su ajuste de altura. Aquí el margen es limitado una vez fijado este ajuste a nuestros gustos personales, pero puede significar el puntito justo que necesitamos para llevar la cuerda al ajuste correcto.

-Altura de las pastillas. Al igual que unas cuerdas viejas, el campo magnético de las pastillas puede estar influyendo en la manera en que vibran las cuerdas, especialmente si se trata de single coils. Variar un poco la altura de las pastillas puede ayudarnos también.

3.- Engaña a tu cerebro.

Vale, es un título raro, ya lo sé. Es un método que merece la pena probar porque hay quien dice que es el definitivo e incluso que nos hace replantearnos el ajuste de entonación como lo concebimos incluso en los puentes de 6 silletas. Y el que lo dice es Jerry Donahue, ni más ni menos… y seguro que algo sabe del tema el hombre.

Paso a explicaros su método, que podéis encontrar en versión original en este artículo.

Jerry basa su teoría en cómo el cerebro humano percibe las notas musicales, incluso en instrumentos temperados como un piano. Las personas que se ganan la vida afinandolos saben que los afinadores electrónicos deben ser usados como un punto de referencia, pero en la práctica, cuando tenemos varias notas sonando a la vez en un acorde, dependiendo de las frecuencias, nuestro oído tiende a percibirlas ligeramente desafinadas, especialmente las terceras, que son las que definen un acorde como mayor o menor. Él adopta este principio para quintar sus Telecaster.

Su método se centra, principalmente en la silleta del centro que asienta las cuerdas 3 y 4, que suelen ser las más problemáticas. Va de la siguiente manera:

-Afina sobre el armónico del traste 12 la 4ª cuerda (D). Entonces pulsa la nota en el traste 12 y ajusta el tornillo de entonación para que esta nota quede ligeramente bemol (desafinada).

-Comprueba que la nota pulsada en el traste 12 de la 3ª cuerda (G) queda ahora ligeramente sostenida (sobreafinada).

-Afina la guitarra normalmente, con las cuerdas al aire o en el armónico del traste 12,  con la diferencia de dejar la 3ª cuerda (G) ligeramente bemol, lo que provocará obviamente, que la nota G pulsada en el traste 12 quede afinada.

-Es posible que, dependiendo del calibre de cuerdas usado y la fuerza con que toques necesites dejar ajustada la 6ª cuerda (E) ligeramente bemol, pero recomienda hacer este ajuste final más a oído que con el afinador electrónico, al tratarse de algo totalmente subjetivo. El resto de cuerdas podeis tratar de ajustarlas de la manera normal, buscando el punto de compromiso entre ambas y ayudandoos con los truquillos que he descrito en el punto número dos.

Donahue defiende este método como el definitivo, incluso, desde que descubrió esta manera, ajusta así el resto de sus guitarras con 6 selletas.

Como veis, en el mundo de los instrumentos no hay nada absoluto. Siempre debemos entregar algo para ganar algo. Un poco de afinación en algún punto para conservar el imbatible y clásico tono de las Telecaster… Como dice Jerry Donahue al final de su artículo: ¡la vida va de compromisos!

¡Hasta el próximo artículo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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