PONIENDO A PUNTO UNA GUITARRA ACUSTICA

En el transcurso de mi vida guitarristica, debo declararme, en palabras de mi amigo Paco (él sabe quién es), hijo de los electrodos. Supongo que se refería más bien a los electrones, pero de todas formas, siempre me hizo mucha gracia. No puede ser más cierto, mi historia con los instrumentos acústicos es muy corta o prácticamente nula, reducida únicamente a los eventos en donde por casualidad había uno de estos instrumentos y me ponía a aporrearla después de que alguien insistiese con el típico “eh, tú que sabes, tócate algo”. Por algún motivo siempre me he centrado más en la guitarra eléctrica y aunque me gusta y respeto la acústica, nunca me ha llamado la atención especialmente.

Hace poco se cruzó en mi camino uno de estos ejemplares, y esta vez sí llamó mi atención, no desde el punto de vista del instrumento en sí, sino desde el cómo ponerla a punto, sus diferencias en los ajustes con su prima eléctrica y cómo hacerla un poco más cómoda de tocar de lo que lo suelen ser, por lo general, estos instrumentos.

Hay algunas cosas que debemos saber P1100751sobre las acústicas, y es que los ajustes no siguen las mismas medidas que las guitarras eléctricas. Lo primero, estas guitarras se suelen encordar con juegos de calibres más gruesos, para proyectar buen volumen y cuerpo en el sonido. A cuerda más gruesa, mayor amplitud de vibración, con lo cual la altura de las cuerdas respecto de los trastes deben ser más altas de lo que estamos acostumbrados en una eléctrica si queremos evitar trasteos. Además, el ataque en una acústica llega, en muchos momentos, a ser bastante más agresivo que en una eléctrica, con lo cual, con una acción muy baja, nos trasteará seguro. Olvidaos de los 2 mm en el traste 12, al menos en instrumentos de gamas por debajo de los 800 o 1.000 €.

La víctima en cuestión es una Samick modelo LW-015GE, fabricada en Indonesia a finales de los 90 o principios del 2.000 y de construcción tipo Dreadnought, es decir, con una caja descomunal que da un volumen acústico excepcional. Esta unidad es fenomenal para experimentar porque es barata, casi seguro que vendrá mal ajustada de fabrica (nadie más se ha preocupado de ella) y con más de 10 años, las maderas tendrán una rigidez muy decente.

Llegó a mí como Laura Palmer, es decir, envuelta en un plástico y llena de suciedad y polvo. También le faltaba una cuerda, ¡no podía ser menos!

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Curiosamente, en el traste 19 podéis ver 6 tornillos que parecen sujetar el mástil al cuerpo de una forma chapucera como si fuese una reparación improvisada. Nada más lejos, se trata de los polos de la pastilla que lleva incluida esta guitarra. Desde luego, sentido estético tuvieron muy poco los diseñadores…

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La altura de la sexta cuerda en el primer traste llegaba a 1,5 mm y en el traste 12 casi 6 mm. Estas medidas son excesivas incluso para una acústica, a no ser que se vaya a usar exclusivamente para tocar con slide. El alma estaba correctamente ajustada, con 0,3 mm en el traste 7.

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El ajuste de alturas en una guitarra eléctrica se realiza subiendo o bajando las selletas del puente de cada cuerda en los del tipo Fender, o el puente completo en los del tipo Gibson o Floyd Rose. Obviamente en las acústicas no existen piezas ajustables, así que tendremos que lijar, en este caso, tanto la cejuela como el puente, para hacer que las cuerdas queden más cercanas al diapasón y podamos digitar con cierta comodidad. Una vez hecho esto, el resto de la puesta a punto no difiere tanto de una eléctrica: limpieza del diapasón con aceites, pulido de trastes, limpieza y engrasado de afinadores y limpieza y pulido del cuerpo.

Para el ajuste de la cejuela existen unas limas especiales con los calibres concretos de las cuerdas que vamos a colocar, pero son muy caras y difíciles de conseguir. Si trabajáis muchas cejuelas, igual os merece la pena, pero para algún trabajo puntual podéis hacerlo de la siguiente manera:

El surco de la sexta cuerda es suficientemente grueso para que entre una lima de cola de ratón, que podéis encontrar en cualquier ferretería. El proceso es ir profundizando el surco donde apoya la cuerda. Mucho cuidado de no ensancharlo, pues esto nos puede producir trasteos.

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Para el resto de los surcos de la cejuela, podéis lijarlos ayudándoos de un pedacito de cuerda dos números inferior al calibre de cuerda que corresponde a ese surco (por ejemplo, para ajustar el surco de la 5ª cuerda, coger un pedacito de la 3ª, etc.) envuelto en papel de lija de entre 400 y 500. Para los surcos más finos debemos prescindir de la cuerda.

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El proceso de ajuste es tan simple como tedioso: unas pasadas con la lija, colocar la cuerda, tensar y comprobar la altura. Hacedlo poco a poco, porque si os pasáis no hay vuelta atrás, tendréis  trasteo con la cuerda al aire y tendréis que cambiar la cejuela completa. Yo lo dejé en una altura en el primer traste de 0,7 mm. Creo que está bastante bien y no quise arriesgar más.

Respecto al puente, lo extraeremos tirando con cuidado de él y, con una lija gruesa sobre una superficie plana lo iremos rebajando. Al igual que la cejuela, conviene, cada pocas pasadas, colocándolo, tensando las cuerdas y comprobando la altura. Entre 3 y 5 mm de la 6ª cuerda en el traste 12 se considera una altura aceptable. Yo lo dejé finalmente en 3 mm.

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En este caso no debemos preocuparnos demasiado por el ajuste de quintado, ya que la zona útil del diapasón de estas guitarras se limita prácticamente a una sola octava.

Por lo demás, como os decía, el resto es limpieza y engrasado de las partes como hemos hecho tantas veces en las eléctricas.

Acustica 1

Acustica 2

Acustica 3

Acustica 4

Acustica 5

Ya solo queda colocar las cuerdas, que en mi caso coloqué un juego del calibre 11 (consideradas ligeras), afinar, un buen pulido final y lista para amenizar cualquier guateque con los sobados éxitos de siempre. Y si esta opción no te parece muy atractiva, siempre la puedes echar a la estufa y volver con tu querida eléctrica, jeje! Hasta la próxima!

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4 Comments

  1. Miguel

    Buen repaso… te ha quedado nuevita,jejeje… a mí me pasa igual soy eléctrico a tope aunque también tengo una acústica, faltaría más,jejeje

    Es que la acústica la veo más para rianga-rianga y cantar… como no canto… pues eso.

    Saludos

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