El GUITARRISTA MOCHILERO: HOFNER SHORTY Y BLACKSTAR FLY

Llega un momento en la vida de todo guitarrista en el que deja de gastarse todo su dinero en cacharritos y decide gastarlo en salir de viaje, abandonar su cueva y ver el vasto mundo exterior. Este es un momento terrible, porque tiene que decidir entre cargar ultramar con su querido, voluminoso y pesado equipo o pasar una buena temporada descubriéndose a sí mismo haciendo punteos imaginarios en cada paisaje inspirador o sufriendo ansiedad por darle una lección a cada guitarrista malo con el que se pueda ir encontrando a lo largo de su viaje.

Si eres un guitarrista con inclinaciones acústicas, lo tienes mucho más fácil. El peso y la cantidad de cacharros a transportar no será un problema, aunque el volumen lo siga siendo. Si por el contrario, como yo, eres un hijo de los electródos y solo una guitarra de cuerpo sólido te satisface, la cosa se complica.

Toda mi vida he viajado con guitarras eléctricas de tamaño normal, tanto si viajaba un fin de semana como si viajaba un mes entero, en coche, autobús, tren, avión… Pero esta vez la cosa cambiaba: un viaje itinerante de dos meses por el sureste asiático, mochila a cuestas, cada día un lugar diferente, avión, autobuses cama, bicicleta, tuktuk, moto, barco… y andar, mucho andar. Para esta situación necesitaba un equipo extremadamente pequeño y ligero, pero no quería una guitarra en miniatura con una longitud de escala totalmente diferente a la que estoy acostumbrado. Tras mucho buscar y comparar, mi solución fue la guitarra Hofner Shorty y el amplificador Blackstar Fly. ¿El resultado? Un equipo ligero, cómodo de tocar y con un sonido y un volumen más que aceptable.

Hofner Shorty

La Hofner Shorty es una guitarra eléctrica con una longitud de escala de 24.7”, es decir, la misma que una Gibson Les Paul o SG. El pequeño cuerpo es sólido, de tilo, y lleva un puente fijo tipo wraparound y una única pastilla humbucker en el puente. Cuenta con 24 trastes jumbo, un radio de diapasón de 12” y un cómodo perfil de mástil mucho más grueso de lo que podríamos imaginarnos. La electrónica se compone de un único control de volumen y un muy útil control de tono.

El peso es de solo 2 kg, pero además la pala reducida y el cuerpo, que termina justo al borde del puente, hacen que la guitarra tenga una longitud total de 82 cm, lo que la convierte en extremadamente transportable.

Como ya he dicho, el mástil es muy cómodo, tiene una acción muy baja y la humbucker, jugando con los controles de volumen y tono, consigue una cantidad sorprendente de tonos diferentes .

Pero no todo va a ser maravilloso en esta guitarra de poco más de 115 €. El escaso cuerpo hace que cabecee bastante (aunque bueno, también cabecean las Gibson SG, entre otras…) pero probablemente lo peor sea que cuesta bastante tiempo acostumbrarse a la postura de la mano de la púa debido a esa ausencia de cuerpo en la zona donde se generalmente apoyamos el antebrazo y que hace estabilizar el instrumento. La cosa cambia un poco cuando tocamos de pie, pero incluso sentados, el uso de la correa se hace obligatorio.

La guitarra viene con una funda blanda, no demasiado mullida pero que hace su función estupendamente, con un gran bolsillo para llevar un cable, un afinador y unas púas. Una segunda correa para cargarla a la espalda como si fuese una mochila hubiese sido un gran acierto, porque se echó en falta durante las largas horas de escala en aeropuertos el poder haberla podido cargar sobre los dos hombros, pese a sus 2 kg.

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En el aspecto técnico debo decir que la guitarra llegó en perfectas condiciones de ajuste, tanto de quintaje, como altura, alma, etc. Adjuntaba una tarjeta de inspección de control de calidad. Aún así tuve que desmontarla, no solo para mi maniática inspección rutinaria, sino para hidratar el diapasón, que sí venía bastante seco.

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Blackstar Fly

Tengo otros amplificadores pequeños: el Roland Microcube y el Marshall MS-2. El primero suena mucho mejor que el Blackstar pero ocupa y pesa al menos el triple, y el Marshall aunque es el más ligero, sencillamente, suena fatal. Así que tuve que descartarlos para este viaje.

El Blackstar Fly es un amplificador de 3W, con dos canales y delay digital. Además tiene entrada de línea para conectar un reproductor de MP3, lo cual es muy útil cuando estás de viaje para poner tu música sin tener que cargar con otro altavoz multimedia adicional. El peso no llega a 1.5 kg.

Este amplificador, lamentablemente, utiliza un alimentador de 6.5V que Blackstar vende aparte, en lugar de usar el estándar Boss de 9V como llevan la gran mayoría de estos aparatos. Por suerte, las 6 pilas AA duran una barbaridad. He usado bastantes horas este amplificador estos dos meses, tanto con la guitarra como con el MP3, y las pilas originales con las que venía de fábrica aún duran.

En cuanto a sonido se trata de un amplificador muy versátil. El control ISF cambia el carácter del ampli de un corte más británico a uno más americano. Los limpios van desde cristalinos Fender a rotos Vox y las saturaciones desde Marshall a Mesa… salvando las distancias, claro. El delay es bastante usable y es lo que más gracia le da a este cacharro.

La parte negativa es, como se podría esperar de un amplificador de este tamaño y este peso, la calidad en las frecuencias graves. Este es el punto donde cojea el ampli, la calidad del sonido. No se puede pedir todo aunque es chocante que en el mercado existan altavoces multimedia más pequeños que manejen los graves mucho mejor. Aún así, está a años luz del Marshall MS-2, pero también del Roland Microcube.

Aparte de esto, en balance, como amplificador de viaje cumple con su objetivo de manera sobresaliente. Además esos 3 W son suficiente volumen para tocar en exterior si no hay demasiado ruido de fondo.

On the road!

Ya tenemos los aparatos y ahora solo queda cómo cargar con ellos. Está claro que el amplificador va a ir instalado en el fondo de la mochila, metido en una bolsa de plástico para protegerlo de inesperadas filtraciones de líquidos que puedan acontecer a lo largo de nuestro viaje y bien acolchado entre calcetines (limpios si es posible) y demás ropa. Pero, ¿y la guitarra? La guitarra es demasiado larga y demasiado delicada como para empacarla, así que tendremos que cargar con ella en la mano (o a la espalda) cada vez que nuestra mochila viaje en la bodega de carga de un avión, el maletero de un autobús o una furgoneta o entre tus piernas en una motocicleta…  Lo siento, es lo que hay. Es el pequeño precio que hay que pagar por ser un obseso guitarrista… El resto del tiempo podemos fijarla a uno de los laterales de la mochila aprovechando las múltiples correas que suelen tener estas y transportarla la mar de cómodos con las manos libres.img_20161108_131709007ver1

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Es muy importante hacernos con una pieza de cartón fino (como el que podemos encontrar en una caja de cereales, por ejemplo) para colocarlo entre las cuerdas y el diapasón. Esto evitará que las propias cuerdas mellen los trastes ante algún movimiento, presión o golpe inesperado. Podéis colocarle una goma para evitar que el cartón se desplace durante el viaje.

Acerca de los aeropuertos y las guitarras, que siempre es un tema controvertido, en mi propia experiencia jamás he tenido ningún problema llevando una guitarra en la cabina. Funda blanda, eso sí, para que no ocupe demasiado. Una vez en el avión, se coloca en los compartimentos que hay encima de los asientos, junto al equipaje de mano. Hay que tener cuidado y procurar que no la aplasten otras maletas, pues la funda blanda protege solo lo justo.

El único problemilla lo tuve precisamente en este viaje, en el aeropuerto de Hong Kong, donde a la hora de pasar el control policial me pidieron que consultase antes en las ventanillas de facturación de mi compañía ya que la guitarra excedía de la longitud máxima permitida para el equipaje de mano. En esa ventanilla colocaron en la guitarra una etiqueta de color naranja donde se leía que ese bulto debía ser revisado y aprobado por la tripulación a bordo del avión para poder ir en cabina. Una vez pasado el control policial retiré la etiqueta, la tiré a la basura y pude subir mi guitarra al avión como siempre, sin que nadie me dijese nada. Generalmente no suele haber problema, al menos en Europa y EE UU. No conozco en profundidad la legislación, aunque sé que hace un tiempo se aprobó una normativa que regulaba el transporte de instrumentos musicales en cabina. Lo mejor es preguntar antes de embarcar en las ventanillas de la compañía aérea que encontrarse, a última hora, con que tienes que pagar un billete extra por tu compañera o peor aún, mandarla a la bodega de carga del avión.

El resultado

Después de 2 meses de viaje y 29 autobuses, 18 barcos, 10 motos, 10 tuk tuks, 7 bicis y 6 aviones, el test de estrés ha pasado con éxito. Contra todo pronóstico, la guitarra apenas se ha desafinado en los duros trayectos, no se ha desajustado de forma dramática con los brutales cambios de humedad ambiente en Asia y el amplificador incluso conserva las pilas originales después de muchas horas de uso!

Si existe una combinación económica de guitarra eléctrica y amplificador portátil más cómodo y transportable que esta, y con una calidad de sonido con la que hace años solo soñábamos…  yo no la conozco, y he buscado a fondo!

Ahora ya no hay excusa. Rock the World!!

2 Comments

  1. Miguel

    Hola,

    Me ha encantado el post y el uso que le das al equipo… Menudo viajazo jeje. Me compré este veranito el Black Fly atrapamosacas y no puedo estar más contento. Lo uso en casa y por aquello de moverme entre habitaciones y a cualquier hora del día/noche.

    Estoy encantado con el bicho… tan chiquitín pero suena tremendo y voy a pilas (que duran bastante tiempo como bien dices). A mí lo que más me gusta es el canal limpio con su ganancia que va rompiendo… ahí sacas un sonido espectacular! Por supuesto las distorsiones son la caña y si te conectas a auriculares el sonido es buenísimo. También lo he usado a través de la tarjeta de sonido (Focusrite), y el resultado es calidad para grabaciones caseras.

    Muy contento con esta compra que encima es asequible dentro de los precios a los que está el gas guitarrero, y muy, muy útil.

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