REPARANDO LA SUJECIÓN DE LA CORREA

Se dice que el ser humano no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde. Los mamuts, la biblioteca de Alejandría, los servicios públicos, los derechos laborales… Cuántas guitarras, amadas profundamente por sus dueños, han terminado estrelladas en el suelo debido a ese tornillo flojo, que baila y que (medio) sujeta la correa del instrumento y que se salió de su agujero en el momento más inesperado. En el artículo de hoy os voy a mostrar cómo solucionar esta situación y asegurar que vuestro querido trozo de madera y alambres permanezca pegado a vuestro cuerpo serrano de manera segura.

Quien más y quien menos en algún momento ha detectado que el tornillo que sujeta el botón de la correa no termina de quedar fijo y cuando lo aprieta con un destornillador, este no termina de llegar a hacer tope y sigue girando indefinidamente. Esto sucede porque este tornillo aguanta mucho peso y mucho movimiento, lo que provoca que poco a poco, las propias espirales del tornillo vayan desgastando los surcos de la madera a los que van enganchados y pierdan esa fijación y el tornillo termine, finalmente, saliéndose del agujero.

Dada esta situación, probablemente muy familiar para la mayoría de los guitarristas, siempre aparece alguien (incluso uno mismo) con la clásica y brillante idea: “Le metemos un pedacito de palillo de dientes en el agujero para que al meter el tornillo, haga presión y no se escape”. Esta reparación, como podéis imaginar, es una chapuza que no está mal del todo si os sucede justo antes de una actuación. Más vale chapuza provisional que guitarra hecha añicos. Pero incluso en este supuesto, os recomiendo que uséis en lugar del palillo de dientes un trocito de cuerda de guitarra entorchada (4ª o 5ª), ya que la sujeción será mucho más firme. Truquito del técnico de guitarras de Joe Bonamassa.

A parte de estas reparaciones de urgencia, la manera de solucionar este problema correctamente es volver a hacer un agujero nuevo. Para ello debemos rellenar este de madera y volver a taladrar. Es una reparación de lo más sencilla pero que hay que realizar con cuidado para no dañar el acabado de nuestro instrumento. ¡Vamos allá!

Lo primero es extraer los tornillos del agujero.

Como decía, tenemos que rellenar estos agujeros con madera con la ayuda de nuestros queridos y útiles tubillones de ensamblaje estriados que podemos encontrar en cualquier ferretería. Los que yo tengo son del número 6, mucho más anchos que el agujero de la correa, con lo cual, tendremos que ensancharlo para que entren. Necesitaremos usar una taladradora con una broca del nº 6. En este caso he usado una broca para metal, pues creo que cortan mejor que las de madera y son más adecuadas para ensanchar una vez que el agujero está ya hecho. Tomamos la medida del largo del tornillo de la correa para marcar en la broca la profundidad a la que debemos taladrar. Marcamos esa medida en la broca con un pedacito de cinta de carrocero (olvidé hacer foto de este paso, pero tenéis una muy parecida más adelante para que captéis la idea).

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Cubrimos con cinta de carrocero la zona donde vamos a taladrar para proteger el acabado.

Una vez que la tengamos preparada, ya podemos empezar a ensanchar los agujeros con el taladro.

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Limpiamos de serrín el agujero y ponemos un poco de cola para madera en el interior. Os recomiendo usar Titebond Original Wood Glue de la marca Franklin, una cola de gran calidad que podéis encontrar, si vivís en Madrid, en Comercial Pazos o en Madinter. Si no podéis conseguirla tan fácilmente, cualquier cola para madera de calidad que os vendan en una ferretería os puede servir para esta reparación.

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Una vez aplicada la cola, introducimos el tubillón de ensamblaje. Le daremos unos golpecillos con una maza de goma para asegurarnos que ha entrado hasta el fondo. Lo normal es que salga el exceso de cola entre las estrías del tubillón. Retiramos ese sobrante con un papel.

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Dejaremos secar al menos 24 horas. Conviene respetar este tiempo aunque el fabricante en el envase indique un tiempo inferior. Pasado este tiempo, el siguiente paso será cortar el sobrante del tubillón a ras del cuerpo, con una segueta. En esta ocasión, el tubillón ha entrado casi completamente, ya que el tornillo que usa esta guitarra es bastante largo, con lo cual, me salto este paso.

Lo siguiente es lijarlo con cuidado, para dejarlo totalmente a ras del cuerpo. Si el corte anterior ha quedado limpio, podéis saltaros este paso. Yo usé, con mucho cuidado, un disco flexible de lija con mi mini taladro tipo Dremel.

Ya tenemos todo listo para rehacer el agujero. Elegimos una broca que sea del grosor de la espiga interior del tornillo (no las espirales). Y marcamos en la broca, como antes, la profundidad.

Ya podemos hacer los nuevos agujeros.

Y volver a colocar nuestros enganches, que volverán a quedar firmes como el primer día. Para introducir el tornillo más fácilmente, podéis ponerle una gotita de grasa o vaselina.

Y ya estaría todo. ¡Aquí no ha pasado nada!

Si aún así no quedáis convencidos de la fiabilidad del sistema clásico de enganche de la correa, existen en el mercado soluciones muy dispares para fijarla de manera todavía más segura. A continuación, los más populares:

-Bloqueos de correa de goma: probablemente la solución más económica sean estos discos de goma que se colocan entre el enganche y la correa para evitar que esta se salga. El inconveniente es que la correa se queda fija y solo se puede desmontar extrayendo el tornillo. Foto cortesía de www.rockinger.com

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-Enganches sobredimensionados: estos enganches, de la marca japonesa Gotoh, tienen el disco exterior más grande de lo normal, poniéndoselo más difícil a la correa que quiera independizarse y vivir su propia vida. Fotos de www.thomann.de

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-Enganches de seguridad: estos están formados por una pieza que sustituye al enganche de la correa de origen y que se encaja con otra pieza metálica que va fijada en el ojal de la propia correa. La ventaja de este sistema es que el bloqueo es seguro y se puede soltar accionando un botón. Foto de www.thomann.de

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-Dimarzio Clip Lock Strap: se trata de una correa de nylon atornillada directamente en los agujeros de los enganches de la correa. Puedes desengancharla con unos clips de plástico aunque siempre tendrás dos secciones de la correa colgando. Es muy segura y fue muy popular entre los shredders hace años. Foto de www.musiciansfriends.com

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Sea cual sea el sistema que elijas, recuerda, esos tornillos son importantes y deben estar bien firmes o tu guitarra puede acabar hecha trizas en el suelo. Keep it safe!

One Comment

  1. Miguel

    Muy bueno y te agradezco la entrada mucho. La verdad es que con mi primera guitarra… allá por el Pleistoceno me pasó la terrible experiencia de romperse el enganche y entré en ¡pánico! si en aquello año hubiese tenido este artículo… en fin, de todas formas esta entrada es muy útil. Gracias de nuevo y alabo tu bien hacer día tras día.

    Saludos,
    Miguel

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