REPINTANDO UN INSTRUMENTO – PARTE III

Dice el refrán que no hay mal que cien años dure y, ciertamente, el nuestro se acerca a su fin. Hemos sufrido mucho para llegar hasta aquí, pero a partir de este punto es cuando empezamos a ver un verdadero avance en nuestro trabajo. La famosa luz al final del túnel.

Sin más preámbulos, pasamos a la fase del color. Dejad 24 horas de secado entre la última aplicación del tapa poros y la primera capa de color.

Este proceso cambia muy poco de lo dicho anteriormente. Recordad mover bien los botes de pintura para que todos sus componentes se mezclen correctamente. Si la base que hemos dejado es buena (y debería ser perfecta), en cuanto hayamos cubierto toda la superficie con color de manera uniforme podemos pasar a la fase de lacado. No es necesario aplicar muchas capas en este punto. Lo normal suele ser entre dos y cuatro, aunque tampoco os obsesionéis con los números, lo vais a ir viendo vosotros mismos. Cuantas menos mejor, por supuesto, pero recordad que tendremos que nivelar con lija y una capa demasiado fina se pelará con facilidad.

Para evitar arañar la pintura en esta fase, lijad con granos de P500 hasta P800 con lijas al agua.

En la siguiente foto podéis ver el cuerpo de nuestra Stratocaster y Telecaster casi listos para aplicar la laca. Realmente está liso y suave al tacto y  aunque en la foto aparezca mate no os preocupéis, el brillo se lo aportará el barniz de acabado que posteriormente puliremos.

Una advertencia sobre el lijado con agua: si empapáis mucho la madera y entra suficiente agua por los orificios de los tornillos, la madera se hinchará y la pintura se rajará. Cuando por fin se seque de nuevo y la madera vuelva a su lugar, no se notará demasiado, pero estarán ahí y dependiendo de dónde y de qué tamaño tengan, serán más o menos visibles. Secad con regularidad el agua con un trapo limpio y seco y si podéis, taponad esos agujeros con algodón o cera.

Llegamos por fin a la última parte del proceso de pintura, que es el acabado con laca brillo. El objetivo de esta capa es la de sellar y proteger el color, por eso interesa que esta sea transparente, aunque como probablemente sabréis, con el tiempo todas las lacas terminan amarilleando por la acción de la luz solar, especialmente la nitro.

La primera (¡por fín!) buena noticia es que en esta fase ¡no hay que lijar entre capas! ¡Bieeeeeeeen!

Al igual que en la anterior, dejad secar 24 horas desde la aplicación de la última mano de color hasta la primera de laca.

Para crear la menor cantidad de piel de naranja, podéis diluir un poco la laca con disolvente, así estirará mejor. No empleéis más de un 10% en la mezcla porque existe el riesgo de que al estar tan liquida se forme un goterón por descuelgue del producto. Cuanta menos piel de naranja, menos lija será necesaria en la fase de nivelado y pulido. Recordad: capas finas.

En esta fase podéis aprovechar la carga de laca en la pistola para pintar el mástil. Si tiene el diapasón de una madera del arce, tipo palo rosa, tendréis que cubrir el diapasón y los trastes con cinta de carrocero en aquellas zonas que no queramos lacar. También es conveniente tapar el agujero del tornillo del alma o lo bloqueará la laca. Extraedlo como un tornillo normal y cubrid el agujero con cinta.

Si por el contrario el diapasón es de arce, tendréis que cubrir únicamente los trastes.

Con unas 8 finas capas, aproximadamente, debería ser suficiente.

Ya nos podemos olvidar de la pistola, el compresor y la maldita pintura, porque una vez que hemos terminado de aplicar las capas de laca lo siguiente es ya dejarlas curar. Esto significa que el disolvente presente en el barniz debe evaporarse lo suficiente como para que este se endurezca hasta el nivel de que podamos lijarlo y pulirlo para abrillantarlo sin arrancarlo a la tercera pasada de lija. En el caso de los cuerpos debemos esperar entre 3 y 4 semanas. En el caso de los mástiles, con 10 días será más que suficiente.

Ocuparnos primero del mástil nos dará un poco la idea de qué va todo esto del nivelado y pulido, y así de paso practicaremos un poco para cuando le llegue el turno al cuerpo.

Comenzamos lijando muy suavemente (pero mucho) con lija al agua de P400. Mejor en el sentido de la veta cuando podamos (entre los trastes será muy difícil seguir esta norma, especialmente en los más altos donde el hueco es realmente pequeño). Pasaremos después a P500, P600, P800, P1.000, P1.200 y, si queréis, también P1.500 y P2.000, aunque el precio de estos últimos pliegos de lija se dispara. Si planeáis usar pulimento automotriz para pulir podéis perfectamente prescindir de ellos.

Seguro que en las fotos apreciáis la piel de naranja, ya que el nombre es muy descriptivo. Esos bultitos son los que hay que aplanar completamente con las lijas. No dejéis ni uno o el acabado no quedará uniforme.

De nuevo, iréis viendo cómo la superficie queda mate. Es normal, porque las lijas están devastando la superficie de la laca. El brillo vendrá en la fase de pulido.

Con el agua del lijado, en algunos puntos la cinta irá despegándose sola poco a poco, así que dejaremos que nos haga el trabajo. Las que queden debemos retirarlas, con la ayuda de una cuchilla, con muchísimo cuidado bajo el riesgo de arrancar la laca en algún punto…

…como efectivamente me llegó a ocurrir en algún que otro lugar. No os preocupéis, cuando trabajáis con nitro es normal, más aún si es vuestra primera vez. Podéis retocarlo con un pincel y pasados 10 días, lijar muy suavemente y pulir de nuevo. Si lo hacéis bien, puede quedar como nuevo. Esa es una de las ventajas de la nitrocelulosa que comentaba al principio del artículo: el fundido entre capas es perfecto y eso facilita mucho las reparaciones en el lacado.

Una vez todo esté nivelado llegamos a la fase del pulido, la que nos aportará ese brillo espejado que tienen los instrumentos nuevos en la tienda.

Existen muchos tipos de pulimentos. En tiendas de automóviles podréis encontrar pulimentos de buena calidad que están bien para realizar una primera fase, pero os recomiendo los productos especializados. En tiendas online de herramientas para lutería o en la propia web de Nitorlack podéis encontrar productos que os darán muy buen resultado y os ahorrarán una gran cantidad de trabajo.

Yo, por ejemplo, uso un pulimento para automóviles Kraff como un primer pulido a grosso modo. Este ya nos dejara una superficie semi brillante. Después aplico pulimentos de la marca Clover. Son tres y van de más grueso a más fino, dejando el último ya, un brillo estupendo.

Para aplicarlos, como ya comenté en su día en este artículo, empezaremos extendiendo el pulimento con un trapo por toda la pieza. Hecho esto, tenemos dos caminos: pulido a mano y pulido a máquina.

No os voy a engañar, el pulido a máquina es más cómodo y, en mi opinión, da mejores resultados. Pero a menos que tengáis una máquina súper especializada (no el disco de acople para el taladro que tengo yo), hay zonas que tendréis que pulir a mano, con un poco de paciencia (¿he hablado ya de la paciencia en este artículo?).

Comenzad con un trapo de microfibras mojado, frotando de manera muy suave, en círculos. Cuando hayáis frotado toda la superficie y vayáis viendo brillo, pasad a un trapo seco y frotad un poco más fuerte.

Si vais a usar varios pulimentos diferentes, recordad que no podéis usar el mismo trapo para todo, ya que los restos del pulimento más grueso causarían estragos cuando estemos puliendo con uno más fino, así que haceos con una buena cantidad de ellos.

Para los cuerpos, el procedimiento es el mismo: lijar para nivelar y eliminar la piel de naranja, desde P400 hasta P1.200,  con la salvedad de que vamos a usar la máquina para pulir las caras, mientras que los bordes los puliremos a mano, tal y como hemos hecho con el mástil.

Os prevengo desde ya de los instrumentos con los bordes muy rectos, como es el caso de la Telecaster. La pintura se acumula en menor cantidad en estas zonas y es muy fácil pelar tanto la laca como la pintura y llegar a la imprimación e incluso a la madera, así que tendréis que ser especialmente cuidadosos en esas áreas.

Este problema ya traía a Leo Fender de cabeza, pues si os fijáis, todos los diseños que llegaron después de la Tele tienen sus bordes suavemente redondeados y esta es precisamente la razón de ello. ¡Un tipo inteligente, sin duda!

Aunque, como todo en la vida, se requiere de cierta práctica, pulir a máquina no es complicado si sigues unas cuantas reglas: usa un disco de lana húmedo para pulir, ajusta el taladro a una velocidad no muy alta (si el disco gira muy rápido, mediante la fricción calentará demasiado la laca y puede producir velados… arruinando todo el trabajo justo al final) e intenta no ejercer mucha presión para no pelarlo. Al igual que he comentado antes, continúa puliendo a mano con un trapo seco y limpio, y remata con un disco de gomaespuma para conseguir un acabado final tan brillante que necesites mirarlo con gafas de sol.

Podéis observar que el resultado final es genial en el bajo. Tanto la Stratocaster como la Telecaster han quedado impresionantes también, pero perdonadme que no os las muestre montadas ahora, ya que ellas tendrán su propio artículo en el futuro donde os las enseñaré con todo detalle.

Y si habéis hecho todo esto como explico aquí, con mucho cuidado y mucha paciencia, y el resultado ha sido positivo: ¡enhorabuena! Sin duda, como habréis sentido en vuestras propias carnes, es un trabajo muy duro, pero gracias a que el cerebro humano es así de traicionero y borra los malos recuerdos de horas de sufrimiento y desesperación y deja solo los buenos (mejor dicho, el bueno, el de ver vuestro instrumento acabado y montado otra vez con su nuevo look), seguro que estaréis ya mirando de reojillo a esa otra guitarra que tenéis por ahí y a la que siempre habéis pensado en darle un aire como aquella que tenía el Jimi bla, bla, bla…

Si por el contrario, ha quedado hecha un churro, con arañazos y pelados de pintura aquí y allá: ¡enhorabuena! ¡El fenómeno relic está ahora más de moda que nunca! Seguro que si la vendéis os sacareis un pastón con el que comprar los materiales para pintar la siguiente, porque os habréis picado y estaréis seguros de que la próxima vez no cometeréis los mismos errores.

Quizá sea el ánimo de superación, el de perfeccionamiento, por puro entretenimiento o que nos volvemos adictos a oler disolvente, pero el caso es que quien pinta una guitarra, termina pintando, como mínimo, una segunda. Es duro de asimilar, pero así está la cosa.

¡Hasta la próxima!

 

2 Comments

  1. José Luis

    ¿Has pintado con compresor o con botes de spray?
    ¿Cómo has dado el tono miel al mástil?, ¿has usado algún spray ambar para dar el acabado vintage?, ¿qué pintura has usado? (ha quedado increible)

    1. Hola José Luís! Como podrás leer en el resto de artículos he usado compresor y pistola, pero el fabricante a cual le compro el material, Nitorlack, dispone de botes de spray para casi todos sus productos. Ellos venden laca con tinte ambar vintage para mástil ya preparado, así que es aplicar directamente capa tras capa hasta conseguir el tono que desees. El material es pintura nitrocelulosa 100%.

      Saludos!

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