NIVELADO DE TRASTES

¡Y no solo nivelado! ¡Este artículo incluye también el recoronado y pulido de traste, oiga! Si os quedasteis lampando con la anterior temporada de cambio de trastes, aquí os traigo el final de la serie.

El motivo de redactar estos artículos por separado es muy sencillo: realizar el nivelado de trastes no siempre viene precedido de un cambio de trastes, así que los que queráis hacer únicamente esto no tendríais que leer todo el rollo del artículo anterior.

Como he comentado otras veces, el nivelado de trastes es necesario en instrumentos con trasteos o notas muertas cuando ni siquiera un ajuste de altura de las silletas del puente soluciona el problema (o sí lo soluciona, pero deja el instrumento imposible de tocar).

Herramientas necesarias

La tarea que nos ocupa es bastante sencilla, siempre y cuando tengamos las herramientas adecuadas. Os cuento lo que necesitaremos:

-Cinta de carrocero para cubrir el diapasón y no dañarlo durante el proceso. Los que tengáis guitarras con acabado nitro debéis tener especial cuidado o incluso arriesgaros a hacerlo sin cinta, ya que este delicado tipo de barniz salta fácilmente al retirar la cinta.

-Regla perforada según la longitud de escala. Esta herramienta es fundamental para realizar el trabajo correctamente porque nos va a permitir saber cuándo el mástil está completamente recto. Tenéis opciones caras, baratas, y más baratas aún.

-Lima para trastes. Especial para el recoronado, pues tiene forma de canal. Las tenéis de varias calidades y precios.

-Bloque de madera de radio apropiado. Ya lo usamos en el cambio de trastes para nivelar el diapasón cuando fue necesario. La opción más barata que he encontrado es esta.

-Rotulador indeleble negro, lijas al agua y lana de acero 0000.

Manos a la obra

La preparación

Para empezar, como en el cambio de trastes, os recomiendo retirar el mástil si este es atornillado. Esto nos permitirá trabajar más cómodamente. Lo sujetamos de manera firme, pero sin obligarlo.

Sirviéndonos de la regla perforada, la colocaremos en su lugar para comprobar la rectitud del mástil. Si no está completamente recto deberemos aflojar el tornillo del alma hasta conseguirlo. Aseguraos, como he dicho, de que no estáis obligando o deformando el mástil a la hora de sujetarlo. Sed exigentes en este punto, pues puede marcar la diferencia entre realizar un nivelado o un desnivelado aún mayor.

Aquí podéis ver cómo en los últimos trastes hay hueco. Hay que seguir manipulando el alma hasta que quede perfecto.

Una vez nuestro mástil está bien recto, podemos protegerlo con cinta, y tras eso, pintaremos con rotulador indeleble la parte superior.

Dejando los trastes a nivel

Preparamos un pliego de lija autoadhesiva nuevo en nuestro bloque de madera con el radio de curvatura correspondiente al del diapasón de nuestro instrumento. Si no lo tenéis claro, necesitareis haceros con una regla especial como esta.

Comenzamos a dar suaves pasadas desde atrás hacia adelante, con cuidado de ejercer la misma presión por todas partes. No apretéis el bloque hacia abajo, porque el mástil es más sensible a las deformaciones de lo que parece. Si hacéis mucha fuerza, la parte del medio se hundirá según pasáis ocasionando un mayor desgaste de la lija en los trastes de los extremos.

Continuaremos pasando la lija hasta borrar todas las marcas de rotulador de la parte superior de los trastes.

Con reglas metálicas de varios tamaños vamos comprobando que todos los trastes están a la altura correcta. Lo suyo es tener una lo suficientemente pequeña como para abarcar 3 trastes y poder comprobarlos por el método del balanceo. Ya existe una herramienta especializada para ello, pero cualquier cosa bien recta y del tamaño correcto nos servirá.

Si esta medición no es correcta, debemos volver a marcar con el rotulador y repetir el proceso. Si, por el contrario, todo ha salido bien a la primera, pasamos al siguiente nivel.

El recoronado de trastes

Para este paso, hay que volver a marcar los trastes con rotulador y, valiéndonos de la lima para trastes, comenzamos la tarea con mucho cuidado. La marca que hemos hecho con el indeleble nos ayudará a saber hasta dónde debemos limar. La idea es devolverles su forma redondeada hasta dejar únicamente una delgada línea de rotulador, que indicará la parte que hemos nivelado y que ya no debemos tocar.

El pulido de los trastes

Comenzaremos con lija de grano 360 y seguir con 400, 500, 800, 1.000 y 1.200. La idea es eliminar los arañazos de la lima, así que hacedlo suavemente para no arruinar el nivelado. Unas cuantas pasadas con cada lija, en sentido lineal y transversal, serán más que suficientes. Hecho esto, pasaremos a la lana de acero número 0000 para darles ese brillo espejo que todos esperamos de unos trastes nuevos.

Hecho esto ya podéis retirar la cinta de carrocero, montar el mástil en el cuerpo si ha sido el caso y realizar todos los ajustes correspondientes. Si antes de esto habéis realizado un cambio de trastes por otros de tamaño mayor es muy posible que necesitéis tallar una nueva cejuela.

La sensación de unos trastes nuevos, bien nivelados y pulidos es fantástica, así que os aseguro que después de todo este currazo podréis decir que, al final, ha merecido la pena. ¡Garantizado!

4 Comments

  1. Alberto Bustos

    Muy útil, estoy restaurando una guitarra acústica a laque le cambio el diapasón entero por uno nuevo, trastes incluidos. se agradece la explicación detallada de cada paso.

    1. Hola Alberto! Te diría que en ese caso tengas cuidado al colocar el diapasón respetando la longitud de escala respecto del puente (que supongo que estará ya colocado), pero como eres un pedazo de profesional de esto, pues valga el consejo para alguien que se encuentre en tu caso y lea esto 😉
      Saludos!!

  2. David

    Esta bien el artículo, pero pienso que no tiene nada de fácil, es más de hacerse mal podrían arruinarse los trastes y también dañar el diapasón. Es un trabajo de luthier que no está al alcance de todos.

    1. Hola! Gracias por tu comentario! Tienes toda la razón, no es algo como regular la altura de una pastilla, pero supongo que quien se atreva a hacer algo así es porque ya tiene cierto nivel de habilidades, por ello voy dejando claro los riesgos a lo largo del post. El ánimo de estos artículos no es infravalorar el trabajo del lutier, ni mucho menos, sino mostrar mi experiencia y que sirva un poco de guía a los que como yo, quieren lanzarse a hacerlo sí o sí, pero la información y los métodos muchas veces son confusos o contradictorios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *