REPINTANDO UN INSTRUMENTO – PARTE I

 

 

¡Bienvenidos, incautos, al nuevo y más peligroso artículo de la web hasta el momento! Si habéis llegado hasta aquí es porque, bien alguna vez se os ha pasado por la cabeza la idea de darle un nuevo aire a vuestro instrumento y queréis saber de qué va todo esto, o bien que el acabado de vuestro instrumento no ya no os enamora y estáis totalmente empeñados en cambiarlo a toda costa. A los primeros debo aconsejaros, como aquel tipo raro que te abre la puerta en El Pasaje Del Terror del Parque de Atracciones, que os vais a meter en un berenjenal de cuidado y que paréis de leer aquí. Salid por la puerta de los arrepentidos, no pasa nada, nadie os va a señalar por la calle, mejor no llenéis vuestra cabeza con ideas peligrosas… ¡¡¡Huid, insensatos!!!

Si por el contrario pertenecéis al segundo grupo, el de los cabezotas testarudos convencidos (o sea,  al mismo al que yo pertenezco), me veo en la obligación de daros mis más sinceras condolencias por adelantado.

La cruda realidad

Pintar un instrumento, para los neófitos, puede resultar cuanto menos desesperante. Si a esto le sumamos el proceso de decapado y de preparación de la madera previo el asunto puede volverse una auténtica pesadilla. En más de una ocasión he comentado que para cualquier trabajo que hagamos en el instrumento necesitaremos tiempo y paciencia. Pues bien, cuando hablamos de la pintura, esos conceptos adquieren una nueva dimensión. Id cancelando las vacaciones de este verano con la familia. No es broma.

Pintar un color solido o lacar uno natural no es un trabajo especialmente difícil pero, como en todo, se requiere de práctica, así que mejor que vuestro primer intento no sea con vuestro instrumento favorito. Con esto no quiero decir que el primer trabajo vaya a ser un desastre, pues yo mismo conseguí, en global, muy buenos resultados mi primera vez (pese a los fallos), sino que si al final le cogéis el gusto a esto y continuáis pintando, vais a notar una gran diferencia tanto en la técnica como en los acabados de los sucesivos.

El motivo y las víctimas

¿Por qué razón cambiar el color de un instrumento? Bien, como ya he dicho, puede que os hayáis cansado de un color que molaba mucho hace años pero que ya no se lleva ni en el mango de los paraguas, o que os inquiete el tipo de pintura de vuestro instrumento después de leer en foros sobre el malvado poliéster y la divina nitrocelulosa, o simplemente que siempre os tiene que estar rondando la cabeza hacerle algo a la guitarra y ya no se os ocurre el qué (o todas las anteriores juntas, como probablemente fue mi caso).

En este artículo os voy a mostrar el proceso a través de tres instrumentos diferentes: el primero es una copia japonesa de una Stratocaster, de la marca Cimar, de finales de los años 70, el siguiente un bajo coreano copia de un Precision muy económico y de madera laminada, y por último mi famosa Jack and Danny Telecaster fabricada en China.

En futuros reportajes os contaré más de las operaciones extras a las que he sometido a estos instrumentos y el porqué.

El proceso

El proceso se divide en varias partes:

-Decapado: retirar la pintura. Se pueden emplear varios métodos, cada uno con sus ventajas e inconvenientes.

-Preparado de la madera: dejar esta lista para comenzar a aplicarle lo que será un bonito, liso, uniforme y brillante acabado.

-Pintado: esto comprende la aplicación del tinte (si lo hubiera), fondo tapa poros, el color (si lo hubiera) y el lacado transparente para finalizar.

-Curación y pulido: tras un tiempo de secado y endurecimiento, se puede nivelar y pulir para conseguir el brillo espejo.

¡Comenzamos nuestra tarea suicida!

Decapado

Dependiendo de qué tipo de acabado lleve vuestro instrumento, como he dicho más arriba, existen varios métodos para retirar la pintura y el barniz. Si se trata de nitrocelulosa, estáis de enhorabuena: haceos con un cubo, un bote de disolvente adecuado y un trapo y a frotar hasta que dejéis la madera a la vista.

Sin embargo, si el acabado es poliuretano o poliéster (los más comunes), la cosa se complica. Estos barnices sintéticos suelen ser extremadamente duros y además del acabado y el color, pueden llevar no solo un tapa poros a prueba de bombas sino que, en ocasiones, también una capa de masilla epoxi para nivelado. Exactamente aquí, empieza vuestro infierno.

Lijando

Quizá el método más evidente para quitar la pintura es probablemente la lija, el cual no os recomiendo en absoluto. Lamento informaros de que en cualquiera de las fórmulas  que escojamos vamos a tener que lijar y mucho, pero este modo es sin duda uno de los más duros y peligrosos, ya que corremos el riesgo de deformar los contornos de la madera. Lijar manualmente un acabado tan resistente es una tarea titánica que termina acabando con la paciencia de cualquier humano. Más antes que después acabaréis usando lijadoras eléctricas o pliegos de lija para devastar que muy probablemente transformen vuestra estilizada Stratocaster en un churro. Mejor olvidaos de este sistema.

Decapante químico

Un producto en forma de gel que se aplica con una brocha de manera muy generosa sobre la madera y, al cabo de un tiempo y mediante una reacción química, la pintura va saliendo en escamas que se deben retirar con una espátula de plástico. Seguid las instrucciones de uso del fabricante que suelen estar escritas en el mismo envase.

Debido a la toxicidad del producto debes protegerte bien: mascarilla, gafas de protección, guantes de nitrilo y ropa vieja. Conviene hacerse con una cubeta de plástico donde introducir la pieza de madera y realizar la operación. Hay que mantener el producto lo más recogido y controlado.

Este método no está mal en la teoría, pero presenta algunos inconvenientes que hay que saber. Como acabo de mencionar, el producto es muy tóxico, el proceso es muy sucio y engorroso debido a la cantidad de gel que se necesita usar y para colmo, no todos los decapantes son capaces de retirar todos los tipos de acabados. Si tienes tiempo, dinero y paciencia puedes ir probando con varias marcas hasta que des con aquel que te funcione. Unas veces será una marca carísima y otras una genérica de supermercado… cuando entras en el mundo de la interacción de los productos químicos nunca se sabe.

Algunos lutieres profesionales hablan muy bien de una marca llamada Nitromors. Yo no la he probado porque me resultaba muy difícil de conseguir, así que no puedo daros mi opinión.

Otro de los contras que tiene este método es que ataca a los plásticos y a los logotipos, así que tened mucho cuidado donde lo aplicáis porque os podéis quedar sin marcadores en el mástil.

Pistola decapadora o de calor

De momento este es mi método preferido. Tiene sus riesgos, como los anteriores, pero una vez que le coges el truco es el más rápido y aunque los pedacitos de pintura ensucian bastante, se pueden recoger cómodamente con un aspirador.

En este caso necesitaremos protegernos con una máscarilla de papel y gafas. El sistema consiste en calentar la superficie de la madera poco a poco con una temperatura y un caudal de aire no demasiado alto, hasta que la pintura vaya ahuecándose, momento que aprovecharemos para retirarla con una espátula. Para evitar quemar la madera es muy importante que siempre mantengamos la pistola a la misma distancia (unos 20 cm) y que estemos moviéndola constantemente.

En las fotos de la Stratocaster podéis ver cómo es bastante difícil, incluso con este método, retirar el tapa poros. Este tendrá que ser retirado mediante un lijado a mano.

La Telecaster sin embargo tuvo un comportamiento muy diferente. En las siguientes fotos podéis ver cómo con el calor salían capas completas de pintura que al recuperar su temperatura normal se volvían rígidas como el plástico.

Por cierto, si creéis que lo que estáis viendo ya es la madera, me temo que estáis equivocados. Si echáis un vistazo a lo que está dentro del círculo rojo de la siguiente foto podréis ver la madera de verdad. El resto es tapa poros transparente que habrá que retirar lijando a mano

Una vez visto con vuestros propios ojos el grueso y plástico acabado de esta guitarra, ¿creéis que importa demasiado qué madera haya debajo?  Si algo mata la resonancia de un cuerpo, es sin duda el ir encapsulado dentro de este exagerado y sintético acabado. Librarlo de ese caparazón va a tener un impacto de lo más sorprendente en el sustain y el tono. Los fabricantes les hacen un flaquísimo favor a sus instrumentos acabándolos de esta manera.

Además del riesgo de producir una quemadura que podría arruinar cualquier idea de un acabado natural, puede ocurrir que las piezas del cuerpo se separen o al menos se abran en algún punto. Esto mismo me pasó en la Stratocaster y, aunque no llegó la sangre al río, tuve que repararlo. Usé cola para madera Titebond, una jeringuilla (para introducirlo a presión) y cinta de carrocero.

Debido al peligro de despegar los trastes e incluso el diapasón, no recomiendo emplear este método para decapar el mástil.

Preparación de la madera

Como habéis podido ver, tanto con el método del decapante químico como con la pistola de aire caliente, es raro el retirar completamente el tapa poros (o imprimación, o base… llamadlo como queráis).  Tendremos que lijar la madera para dejarla lo más limpia de restos del acabado antiguo y lo más nivelada posible.

En la siguiente foto veréis el cuerpo laminado de nuestro bajo Precision económico.  La zona más oscura del cuerpo, a la derecha del bloque de lija, es tapa poros que hay que eliminar.  Lijad hasta el final, sin dejar restos.

Si el acabado va a ser natural o vais a dejar al descubierto la veta de la madera, deberéis lijar siempre en el sentido de esta, para evitar que haya arañazos o rayas cruzadas con ellas.

Empezad con una lija de grano no demasiado basto, P220 por ejemplo, e id subiendo progresivamente hasta P400. En ese punto la superficie debe quedar lisa y suave. Ayudaos con tacos de madera lisos a los que podáis adosarle un pedazo de papel de lija. Para los bordes redondeados, una esponja o espuma que se adapte a esos contornos sin deformarlos. En las partes más redondeadas de los cuernos, haceos con un cilindro de madera. Podréis envolver el papel de lija para trabajar más cómodos.

Como podéis ver, cada cuerpo es diferente. Como he mencionado, el bajo está hecho de madera laminada. La Stratocaster de, prácticamente, 2 piezas de caoba (una madera poco usual para este modelo). La Telecaster es de 3 piezas de aliso. Por cierto, recordemos que las Fender USA pueden llegar a estar hechas de hasta 3 piezas. Las fabricadas en México hasta de 7.

Reparando el desastre

Este es el momento para reparar cualquier desperfecto que tenga la madera. Usaremos masilla de buena calidad para tapar los pequeños desconchones o agujeros que hayan podido ocurrir durante años de uso. Si el acabado va a ser transparente, intentad elegir una masilla del color más aproximado de la madera. Aplicadla con una pequeña espátula o cuchilla. Cuando esté seca (revisad las instrucciones de uso) lijad y nivelad de nuevo hasta el grano P400.

La junta que hemos rellenado con cola en la Stratocaster:

Si, por otro lado, lo que tiene vuestra madera es una abolladura producida por un golpe, podéis repararla aplicando vapor en ella. Haceos con un trapo bien húmedo, ponedlo sobre ella y presionad con la punta de un soldador caliente. El vapor que se producirá hará que las fibras vuelvan a su posición original. Podéis hacerlo también con una plancha, pero supongo que un soldador es más fácil de encontrar en vuestro pequeño taller 😉

 

 

¡Ciérrame esos poros!

Bien, pues una vez que hemos librado a nuestro instrumento de la malvada pintura, y su madera vuelve a estar limpia, suave y sin imperfecciones, es el momento de prepararla definitivamente para la pintura. Debemos examinar el tipo de madera que vamos a trabajar. Dependiendo del tamaño del poro, necesitaremos sellarlo de una manera u otra. Así evitaremos que esta absorba más cantidad de tinte, color y barniz en unas partes más que en otras.

En nuestro caso tenemos un cuerpo de madera laminada con unos poros enormes. También un cuerpo de caoba, que como ya habéis visto en las fotos, más que poros parecen pozos. Ambos cuerpos deberán ser tratados con una pasta tapa poros especial llamada Grain Filler. Respecto al cuerpo de la Telecaster, al ser de aliso y tener un poro más pequeño, será suficiente con unas cuantas capas de imprimación. O base, o tapa poros o como queráis llamarlo. Incluso podéis hacerlo con la misma laca que vayáis a usar para el acabado. Diluidla con disolvente al 50% para que estire bien al aplicarla y penetre adecuadamente en los poros de la madera.

Aplicando Grain Filler

El Grain Filler viene en forma de pasta que hay que mezclar con agua hasta conseguir una consistencia espesa. Lo hay de diferentes colores. En mi caso, como todos los cuerpos van a ir pintados en colores sólidos, no importa mucho. Recordad cubrir con cinta de carrocero todos aquellos huecos para la electrónica y mástil. No queremos que les caiga pintura.

Dejamos que se seque según el tiempo especificado por el fabricante y después, retiramos el exceso de producto. Primero con una espátula de plástico para no dañar la madera. Después lijando a mano con grano P220 hasta llegar a P400.

Haceos con unos listones de madera. Fijando estos al neck pocket, nos servirán como mango para manipular las piezas. Colocándoles además un pequeño gancho en el extremo, podremos colgarlos para su correcto secado.

Inspeccionad bien la superficie y verificad que los poros están correctamente sellados. Si no es así, repetid el proceso. Yo no lo hice muy bien, al ser mi primera vez. Eso me costó el tener que aplicar más capas de la cuenta de imprimación en el siguiente paso. En las próximas fotos podéis ver cómo el sellado es mejorable.

Llegados a este punto, si aún no habéis tirado la toalla (y la guitarra a la estufa), podéis descansar un poco. El 60% de nuestro infernal viaje está completado. En la próxima entrega pasaremos a la parte más divertida. Nos disfrazaremos como los protagonistas de Breaking Bad (que no os vean vuestros vecinos o se pueden llevar una impresión equivocada de vuestros hobbies) y descubriremos el significado del tedio y la desesperación en toda su profundidad lijando pintura y barniz.

Merecerá la pena tanto esfuerzo… ¿sí?, ¿no? Lo descubriremos en el próximo capítulo. ¡¡Permanezcan sintonizados!!

 

2 Comments

  1. Sergio

    Buenas! Tengo una telecaster mexicana standard del 2005.
    En la parte de atrás de la guitarra tiene 3 golpes que solo han afectado a la pintura. La madera, impoluta.
    ¿Hay alguna forma de pintar esos golpes sin necesidad de repintar la guitarra completa?

    1. Hola Sergio!

      Pues claro que hay maneras! Lamentablemente no puedo explicarte desde la experiencia porque nunca lo he hecho. Desde la fiebre del relic, casi todo el mundo quiere sus instrumentos con golpes, jejejeje.
      De todas formas, aquí te dejo un video donde se explica perfectamente cómo reparar pequeños golpes con pegamento cianocrilato (solo para guitarras con acabados de poliester como tu Fender Mex, no intentes hacer esto con acabados nitro).

      Saludos!

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