Creando a Doppelgänger #5

Hasta los leños del monte tienen su destinación, unos nacen para hacer santos y otros para ser carbón. Así dice la letra de una antigua jota, a cuyo significado no he dejado de darle vueltas desde que la escuché.

La guitarra que hoy os presento no es una guitarra cualquiera. El leño del que está construida no nació precisamente para hacer santos, pero tampoco para ser carbón, aunque cerca estuvo.

El principio de la historia

Todo comenzó una fría mañana de enero, en el pueblo de mi familia, Los Navalmorales, en Toledo. Durante una visita al corral de un amigo, entre cabras, gallinas, perros y paja, mi avispada media mandarina se fijó en dos vigas de madera. Estaban en el suelo, calzando las ruedas de un antiguo tractor. Oscuras, agrietadas y feas…

-…Oye, Jesús, ¿y esas vigas que tienes ahí, en el suelo?

– ¿Los cuartones? ¡Esos llevarán aquí lo menos 20 o 25 años…! (leer con acento manchego)

– ¿De dónde los has sacado?

-Esos eran de una casa vieja vieja de aquí del pueblo que tiraron… serán de pino, que es lo que hay en esta zona (acento manchego, no os olvidéis).

– ¿O sea que son muy antiguos?

-Bueeeeno, tendrán lo menos 100 años si no son más… cualquier día de estos agarro el motosierro y acaban en la estufa… ¿Vosotros los queréis? ¡Si los queréis, lleváoslos! (esto más manchego todavía)

Así que aparte de oscuras, agrietadas y feas, eran antiguas. Muy, muy antiguas. Y al haber estado bajo techo, muy secas. Aceptamos de buen grado su generosidad, que compensamos con unas cuñas de buen queso, y otro día volvimos a por ellas.

La importancia de la madera antigua

Quizá toda esta historia carezca de demasiado sentido si no conoces a Rick Kelly. Este señor se dedica a recoger las vigas de pino de los antiguos edificios que se derriban en Manhattan y a hacer guitarras y bajos espectaculares con ellas. Os recomiendo que echéis un vistazo a su web que no tiene desperdicio. Supe de su trabajo en 2014 y en 2015 tuve la suerte de conocerle personalmente en su propio taller. Desde entonces, miro la madera antigua con otros ojos.

Por suerte no es una cuestión generalizada, pero aun hoy muchos lutieres se preguntan: ¿por qué?, ¿para qué reciclar maderas viejas? Si ellos pasan horas eligiendo las mejores maderas nuevas para sus construcciones. Las más bellas, sin imperfecciones…

Pues desde un punto de vista técnico, una madera antigua en buen estado ha perdido completamente su exceso de humedad y resina. Esto se traduce no solo en una madera más rígida y estable a los cambios de humedad ambiental, sino internamente consistente, lo cual provoca una resonancia más uniforme.

Desde el punto de vista estético… Bueno, eso es algo subjetivo. Personalmente me encanta que cada grieta y agujero hablen de su origen como viga.

Y añadiría un tercer punto, que sería el emocional. Este pino nació probablemente en algún momento del siglo XIX. Creció, fue cortado y trabajado a la manera manual y un poco tosca, como se hacía antes. Pasó a formar parte del hogar de una o varias familias durante décadas. Todo esto durante los años más duros de la historia reciente de nuestro país. En una región muy castigada por la represión franquista. No puedo imaginar la cantidad de alegrías, penas, tragedias, injusticias y esperanzas de las que habrá sido mudo testigo. Quiero pensar que parte han quedado impresas en él. Por eso, ¿qué mejor fin que convertirlo en un instrumento? Que cante sobre ello. Que se desahogue.

Unos leños nacen para hacer santos y otros, para ser carbón. En la era del reciclaje damos una nueva vida a tan venerable palo.

Madera de pino para una guitarra eléctrica

Pero, ¿desde cuándo el pino es tonewood? Buenísima pregunta. En realidad, desde que los prototipos de Telecaster fueron fabricados en esa madera. Ciertamente se descartó, aunque no por un tema de sonoridad, sino por su extremada blandura. Lo último que querrían en la joven Fender sería un aluvión de devoluciones por abollones o golpes en sus guitarras durante los primeros meses de garantía. Así que se optó por maderas más duras, como el fresno.

¿A qué suena el pino? A Tele de las buenas. Os remito de nuevo a la guitarra que Rick Kelly fabricó para Bill Kirchen, toda de pino. Incluido el mástil de una sola pieza y sin alma. Ahí es nada.

Manos a la obra

Convirtiendo las vigas en un tablero

Vaya, tenemos dos trozos de viga antigua con un tufillo a corral en el maletero del coche. ¿Y ahora, qué?

Me temo que las herramientas de mi taller son un poco limitadas para hacer un trabajo como este. Mira por dónde que en ese momento me encontraba realizando un curso de carpintería en la Asociación Cultural La Kalle, que tienen un taller totalmente equipado. Como era su alumno estrella (por no decir el repelente friki que hace demasiadas preguntas), no tuve más que contarle la idea a mi maestro y este accedió sin reparos a ayudarme.

La primera viga la trabajó él, para que me fijase exactamente cómo se hacía. La segunda ya la hice yo.

Limpieza e inspección

En primer lugar, hay que limpiar las vigas de toda la arena que puedan tener en sus grietas. Esto se hace con aire comprimido y un cepillo de púas de acero. Aunque como no tenía uno, usé de raíces normal. El olor a orín de gallina en este paso fue encantador J

Después debemos inspeccionar bien las vigas en busca de clavos u otros objetos metálicos. No queremos que estén allí cuando la pasemos por la sierra de cinta.

Una vez limpias, valoramos las grietas y calculamos los cortes. Estos vamos a ir sacándolos poco a poco hasta llegar a zonas de la madera que estén sanas.

Trabajando los listones

La primera máquina que vamos a emplear es la sierra de cinta. Esta nos permitirá limpiar todas las zonas exteriores.

Las grietas que tenían eran más profundas de lo que esperábamos, así que tuvimos que retirar gran parte. El siguiente paso es la labra, para sacar listones en ángulo totalmente recto.

Una vez esté totalmente recto todo, lo retestamos y cortamos por la mitad.

Montando el tablero

Por fin tenemos listas las piezas para encolarlas juntas y conseguir un tablero aproximadamente de 450x500x45 mm.

Las emparejamos con la veta de la testa a la contra y empleamos Titebond y unos gatos adecuados durante al menos 24h.

Observad el color asalmonado de la madera… ¡espectacular! Y el olor a resina durante el corte era increíble. El olor a corral había desaparecido.

Ya tenemos listo nuestro tablero de 3 piezas. Un par de pasaditas por la regruesadora para darle un grosor uniforme a 4,5 cm (que finalmente quedaron en 4,2 por tolerancias de la máquina). Un lijado general en bruto y ya podemos convertirlo en el cuerpo de una Telecaster.

Eligiendo la cara

El tablero sigue teniendo algunas grietas, nada importantes ya, superficiales. Aun así conviene elegir bien la cara y la posición. La zona más crítica del cuerpo es el neck pocket, que es el que soporta más tensión. Así que ese será el criterio para elegir la posición de la plantilla: colocar este en una zona completamente sana. 

Construyendo el cuerpo

Poco que contar en este paso que no haya contado en este otro artículo. La diferencia es que en esta ocasión usamos nuestra nueva sierra de cinta, en lugar de la caladora, para cortar el contorno.

El contorno fino, hecho con la fresadora en varias pasadas.

El vaciado en bruto de los huecos lo hacemos con una broca tipo Forstner.

Afinamos con la fresadora.

Y esta vez, hacemos el contorno de los bordes con una fresa curvada de 1/8”.

Las marcas del rodamiento de la fresa las eliminamos con mucho cuidado para no deformar el cuerpo con lija de 180. No olvidemos que trabajamos con pino, que es muy blando.

Un poco más de lija, y ¡aquí tenemos nuestro cuerpo de Telecaster!

Atención a los psicodélicos laterales. ¡Me encantan!

Con ayuda de la plantilla, escuadra y cartabón, marcamos los agujeros para los ferrules.

Tapando las grietas

Como he dicho, las grietas que quedan sobre el cuerpo son superficiales. No afectan a la estabilidad, pero necesitamos sellarlas para evitar que sean pozos sin fondo para el barniz.

Mi primer pensamiento fue usar masilla, pero hablándolo con mi maestro, me sugirió la goma laca, ya que esta, cuando endurece, no merma.

Próximamente haré un artículo sobre este efectivo, primitivo y ecológico barniz natural, pues me parece el mejor momento para rescatarlo. Es hora de empezar a darle la patada al resto de tóxicas y contaminantes lacas sintéticas.

El proceso es tan sencillo como ir calentando las escamas con un soplete de cocina. Estas se irán fundiendo poco a poco y tenemos que ir formando una barrita. Seguro que más de uno estaréis familiarizados con este procedimiento 😉

Una vez que tengáis la barrita, id derritiéndola de nuevo por un extremo y dejad que gotee sobre las grietas que queráis sellar.

En cuanto se solidifique, podemos retirar el exceso con una cuchilla. Un poco de lija para nivelar, y ¡listo!

Relicando el hardware

No soy un gran fan del relic. Con esto no quiero decir que lo odie, pero no es mi primera opción. En este caso, al tener un cuerpo de una madera tan antigua y ajada, no veía muy congruente tener el resto de las piezas nuevas y relucientes. Así que decidí darles un ligero aspecto de usadas para conseguir un look general más consistente.

Nunca había relicado hardware antes y me apetecía experimentar un poco.

De todos los métodos que investigué, finalmente me decanté por el de los vapores de ácido clorhídrico. Es un método que podéis ver explicado en este vídeo. Lo bueno de los vapores es el acabado uniforme.

También me ayudé de algunas lijas finas y betún de judea.

Tiñiendo el cuerpo

En un primer momento, pensé en dejar la madera con su tono original. Cuando monté el mástil me di cuenta de que los colores de ambas maderas no combinaban demasiado bien. Así que decidí usar un esquema más clásico.

El mástil

Si algo funciona, ¿para qué cambiar? Nuestra guitarra vuelve a llevar un mástil Hosco de una sola pieza de arce, perfil C grueso, radio 7´25” y retrasteada con medium jumbo. Teñido y lacado con nitrocelulosa.

Barnizado

De nuevo, el barniz empleado es nitrocelulosa 100%. 6 finas capas de fondo y otras 6 de acabado brillante. Quería un lacado realmente fino. Lijando y nivelando entre manos.

Y tras un mes de secado desde la última mano, el pulido final.

Relicando cuerpo y mástil

¡Maravilloso brillo espejo! Lástima que no sea propio de una guitarra de su edad a la que queremos relicar… Así que, llegados a este punto, frotamos suavemente con lana de acero 0000. Matamos el brillo de manera poco uniforme, es decir, como se produciría de forma natural. No queremos dejarla mate del todo, solo quitar el brillo de nueva.

Aprovechando que tenía por el taller la tenebrosa Telecaster AVRI 52 del gran Pedro de Dios de Guadalupe Plata, con su relic natural, me inspiro en sus zonas de desgaste.

Y con el betún de judea añadimos un poco de roña ficticia que se introduzca en los poros de la madera que ha quedado desnuda.

Hacemos lo mismo con el cuerpo.

Peso

Una de las grandes ventajas del pino, es que resulta una madera muy liviana. Nuestro cuerpo ya lacado pesa algo menos de 1,9 kg.

Electrónica

Para esta guitarra quería algo tan clásico como antiguo, así que volví a elegir Tonerider. En este caso su set con más baja salida, con imanes Alnico II. El resto son potenciómetros MIJ de A250k, condensador Orange Drop de 0,047mF, conector Switchcraft, conmutador de 3 posiciones Fender, treble bleed y cable vintage de algodón.

Ensamblado final

Ya solo nos queda montarlo todo. Hacer algunos pequeños ajustes, tallar la cejuela de hueso

¡Y esto ya puede empezar a sonar!

De vuelta al pueblo

Lo primero que debía hacer al terminarla era enseñársela al paisano que me regaló las vigas. Que viese en qué se habían convertido esos cuarterones de madera que calzaban las ruedas de su tractor. ¡A ver si me vais a hacer rockero a mi edad! Nos dijo cuando le pedimos una foto… 

Así que ya aprovechamos para hacer algunas fotos más con otras maderas paisanas.

Conclusión

Aunque la teoría hable de la gran resonancia de las maderas antiguas, este fue un salto al vacío. En realidad, no tenía idea de qué podía resultar de usar maderas recicladas. Afortunadamente, creo que todo ha sido un acierto. Desde la elección de las maderas y la electrónica, a la sensación que da el relic. Es una guitarra ligera, con un tono a Telecaster 100%, kilo y medio de twang, y que resuena como una campana. Comparándola con otra Telecaster de concepto clásico como la Doppelgänger #3, ambas tienen un tono muy parecido. Si bien esta tiene un sonido más claro y definido aún, probablemente gracias al mástil de arce de una sola pieza y las pastillas Alnico II. Todo un descubrimiento, por cierto. Próximamente subiré un video para documentarlo.

Hasta los leños del monte tienen su destinación, unos nacen para hacer santos y otros para ser carbón. Pues parece que el destino de nuestro leño es el de seguir repartiendo leña. ¿Quién quiere llegar a santo cuando puedes llegar a Telecaster? 😉

 

9 Comments

  1. Ignasi

    Que gozada!!
    La de maderas que hay por ahí abandonadas, que podrían convertirse en instrumentos. Colega, estoy seguro de que esta guitarra tendrá una alma (y no me refiero a la pieza del mástil) super espacial…
    Felicidades!

  2. Mikel Lopez

    Que gran trabajo Tunante. Que buena historia la de esa madera que atraviesa el tiempo con diferentes formas, no?
    Sobrevivió como viga y seguro le será mas fácil sobrevivir como guitarra.
    Como viga tuvo que escuchar y ahora será escuchada.

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