Creando a Doppelgänger #4

Siempre ha habido mucho mito y leyenda sobre las ignotas conexiones entre hermanos gemelos y mellizos. Aunque siempre hay niveles, quien más y quien menos tendrá que admitir que algo especial ocurre entre ellos.  No sabemos muy bien qué tal se llevaban las gemelas de El Resplandor pero, desde luego, siempre aparecían juntas. Luke y Leia se comunicaban sin teléfono a parsecs de distancia y casi mejor no hablar de la relación entre Cersei y Jaime.

Probablemente este artículo debería comenzar como un eco de la Doppelgänger #3. Ambos tablones llegaron a mí en la misma caja, los cuerpos se cortaron al mismo tiempo y fueron creándose casi a la vez. Es muy posible que, por ello, estas mellizas radicalmente diferentes, hayan compartido un mismo destino. Ambos muy diferentes de lo previsto.

Si recordáis, la #3 iba a ser en un principio una réplica de la Telecaster Dragon. Esa que Jimmy Page usó extensamente en los últimos discos de The Yardbirds y en los primeros de Led Zeppelin. Doppelgänger #4, al igual que su hermana, estaba originalmente llamada a ser otra cosa. En su caso, una guitarra microtonal. Inspirada en los instrumentos que los enormes King Gizzard And The Lizard Wizard usaron para grabar su disco Flying Microtonal Banana. Una versión doppelgangerizada de aquellos instrumentos.

De repente, un día, teniendo ya cortado el cuerpo, empecé a fantasear con algunas piezas de hardware que tenía por el taller. Tonteando tras ver algunas de las Telecaster de la colección de Billy Gibbons, dejé volar un poco la imaginación. Un rato después moviendo y colocando diferentes piezas y tras una consulta en redes sociales, apareció una idea bastante aproximada de por dónde podrían ir los tiros…

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LO mejor de lo mejor

Como podéis ver, el concepto de guitarra que nos hemos sacado de la manga está claramente inspirado en la Fender Cabronita. En esas Telecaster con saborcillo fronterizo Tex Mex. Las diferencias son el puente flotante tipo Bigsby y la pastilla. Si algo le da un aire macarra a una guitarra es sin duda, el que solo tenga un fonocaptor. Aún más si es una única P-90, al estilo de las Les Paul Junior. Un diseño primitivo cuya gracia es su crudeza, orientado claramente al rockabilly, garaje, surf y punk. La cosa prometía y aparqué una vez más el proyecto original.

Así que, sin más preámbulos… ¡comenzamos con Doppelganger #4!

El cuerpo

El corte del cuerpo ya lo expliqué en este artículo. ¡Echadle un ojo!

En esta ocasión, el cuerpo está compuesto de dos piezas de álamo. Si bien no es una madera de las tradicionales, me apetecía probar con ella después de haber tenido la Music Man Steve Morse Model. Al fin y al cabo, era una madera muy resonante y con bonitos medios.

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Como veis, se aprecian perfectamente los dos tonos diferentes en la madera, tanto el verdoso como el blanco. Esta inconsistencia en el color es probablemente la razón por la que los fabricantes no suelan utilizarla demasiado.

El fresado de los huecos

El cajeado en esta guitarra es bastante sencillo, ya que el golpeador está de una manera más anecdótica que otra cosa. La única complicación es que al poner los potenciómetros a la madera (sin control) tenemos que fabricarle una tapa trasera a medida para acceder a ellos.

Hacemos un cálculo de dónde estarían los potenciómetros de volumen y tono en una Tele tradicional.

Taladramos y calculamos el cajeado trasero, y vaciamos.

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Calculamos el grosor de la tapa y hacemos un rebaje en el contorno del hueco.

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Reconozco que probablemente hubiese sido más fácil hacer una tapa primero, marcarla en la madera y hacer el hueco… pero hay días que me levanto un poco atravesado. Mi método fue un poco menos ortodoxo pero el resultado igual de válido.

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Una vez tenemos hecho el hueco de la electrónica, vamos con la posición del puente. Esto nos permitirá colocar la pastilla en su posición correcta. No hagáis caso al desastre de mesa de trabajo que aparece en la siguiente foto. Hay que tratar de tener únicamente las herramientas que necesitamos en cada momento. Palabra de Christian de Bricomanía 😉

Comprobamos que el puente está bien posicionado viendo el alineamiento de las cuerdas exteriores en el borde del diapasón.

Ahora ya podemos marcar y colocar la plantilla para hacer el hueco para la P-90.

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¿A qué distancia hay que colocar la pastilla en este tipo de puente? Esta es la pregunta del millón. Variar su posicionamiento puede cambiar bastante el tono y el carácter de la guitarra. No hay una medida establecida, aunque sí hay estudios sobre a qué altura de la cuerda se pueden captar mayor cantidad de armónicos. Investigad por vuestra cuenta y decidid en qué punto estaría para vosotros el sweet spot.

El mástil

Dado que mi nivel de herramienta de momento no me permite construir uno, volví a comprar un mástil ya hecho. De nuevo volví a elegir Hosco. Estos mástiles me tienen enamorado por su calidad, tacto y precio. En esta ocasión es arce canadiense perfil C con diapasón de palorrosa, radio 9.5” y trastes medium jumbo.

Antes del lacado le damos un buen repaso a los bordes de los trastes para que estén suaves, suaves, su, su, suaves. También comprobamos que estén correctamente nivelados (que lo estaban) y un pulido. Recordad, el mástil es la parte más importante de la guitarra. Hay que prestarle toda la atención que necesite.

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Cubrimos con cinta el diapasón para protegerlo de la laca, y colocamos el decal.

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La laca utilizada, ni que decir tiene, es 100% nitrocelulosa. La cejuela, como siempre, será de hueso tallada a mano.

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El hardware

En el mástil, como siempre, los afinadores son mis queridos Kluson Double Line cromados, que funcionan como buen un reloj taiwanés. Una única guía estilo mariposa para las cuerdas 1 y 2.

El medio puente de Telecaster es una reproducción de calidad que respeta las medidas y los materiales, y además incluye selletas de latón compensadas para un óptimo ajuste de octavación. Para poder usarlo con el vibrato, hay que hacer unos rebajes en la parte posterior con el mini taladro. De esta manera las cuerdas pueden pasar a través de él hacia el vibrato sin rozar en ningún sitio.

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Sobre el vibrato, se trata de un modelo de la marca alemana Duesenberg inspirado claramente en el diseño de Bisgby. Lo elegí no solo por su estética diferente un poco art decó, sino porque a nivel funcional presenta algunas mejoras respecto del clásico. La guía de cuerdas queda ligeramente más baja, proporcionando un mayor ángulo de ruptura en el puente. Y el sistema de anclaje de las cuerdas hace que estas no se salgan durante el encordado. Además, como luego he comprobado, tiene un comportamiento excelente. Todo un descubrimiento.

El proceso de pintado

Si ha habido una guitarra con la que no he tenido nada claro sobre cómo pintarla, esta ha sido la Doppelgänger #4. El hecho de que tuviese esa veta de dos colores me parecía una pasada, pero enfatizar los amarillos, azules verdosos y blancos naturales me resultó imposible. Por ello probé con tintes diferentes.

Este podría no haber estado mal. Pero quería algo más atrevido. Así que fui a por todas y probé con Reranch Coral.

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Demasiado atrevido para mí. No descarto usar este color en otra futura guitarra, pero no es lo que estaba buscando para esta.

Creo que hubiera sido una auténtica pasada el Sherwood Green y lo consideré seriamente. Pero ya había pintado un bajo recientemente en ese color y eliminar las pintitas de metalizado de la pistola de pintura me dio tanta pereza que decidí buscar otra opción.

Bajo la premisa los coches rojos corren más, me decanté finalmente por un color muy automovilístico. Y así fue cómo esta guitarra acabó en Torino Red. De esos colores que saltan a tu cara y te abofetean para que les hagas caso.

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Como podéis ver, el tono es espectacular. Pese a que fueron en total casi 20 capas tanto de fondo, color y barniz 100% nitrocelulosa, este es el acabado más delgado que he realizado hasta la fecha. Tan fino que es extremadamente delicado. A los amantes del relic les va a encantar.

La electrónica

Tras el éxito apabullante de los set de pastillas en la Cimar Stratocaster 70 y Doppelganger #3, me declaro fan de las Tonerider. Decidí repetir la fórmula una vez más y solo puedo decir que la P-90 Hot 90 funciona maravillosamente bien.

La sencilla electrónica consta de un par de potenciómetros CTS. De 500 K Ohmios con treble bleed en el volumen y de 250 K Ohmios en el tono, ambos logarítmicos. El condensador es un Orange Drop de 0.33 uF. El Jack de salida, como no podía ser de otra forma, Switchcraft. Todo conectado con cable de algodón.

 

Juntando todas las piezas

Agarramos el destornillador y… ¡tachán!

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Sonidos y tacto

Sobre el tacto, resulta una guitarra muy cómoda, por su radio de diapasón 9’5” y trastes médium jumbo. Es la combinación que ha venido usando Fender en sus guitarras standard en las últimas décadas, por ello resulta muy familiar.

El peso de la guitarra no es excesivo para tratarse de un cuerpo de álamo y tener un sistema de puente flotante. En total, nos echamos a las espaldas 3,6 kg.

La estabilidad de afinación es genial, teniendo en cuenta que se trata de clavijeros tipo vintage, y una cejuela de hueso. Duesenberg ha hecho un buen trabajo con este vibrato. El tacto es adictivo, muy diferente comparado con el clásico de una Stratocaster, por ejemplo.

Respecto a los tonos, por su aspecto podríamos pensar que estamos ante un one trick pony. Perfecta para aquellos que buscan enchufarse y sonar, y hacer el bolo entero sin preocuparse de controles. No es exactamente así para nada. El sabio uso del control de volumen con el circuito de treble bleed junto con el de tono, nos proporciona una paleta de sonidos y matices mucho mayor de lo que cabría esperar de una guitarra con una sola pastilla. La P90 de Tonerider es deliciosa.  Mucho más definida y menos comprimida que una humbucker, pero con mucha más salida que una single coil. El propio carácter de la pastilla y el puente tradicional de 3 selletas de Telecaster, aportan una buena ración de twang. Esta guitarra pide a gritos ser conectada a un ampli tipo Bassman o AC30 puesto a tope.

Aquí os dejo un par de pequeñas demostraciónes.

Resultado resultón

Doppelgänger #4 es sin duda una guitarra muy resultona y fotogénica. Aquí podéis comprobarlo.

Epílogo

Lo importante no es cómo se empieza sino cómo se acaba. Lo que comenzó siendo un entretenimiento fantaseando con algunas piezas poco usuales de Telecaster ha terminado siendo una de las guitarras más originales y bonitas que ha pasado por mis manos. Ahora solo cabe esperar que, al igual que sus hermanas, honre a su progenitor y termine enchufada en un buen ampli de válvulas con el volumen al 11. Play it loud!!

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